• El proyecto conjunto entre Frontera y Bosques, Suelos y Aguas logró la reforestación y rehabilitación de 104 hectáreas de sabanas semiinundables, esteros y morichales en Maní (Casanare), un territorio históricamente afectado por la ganadería extensiva y la producción de hidrocarburos.

  • A través de un avanzado diseño paisajístico, adecuación hídrica del suelo y la siembra de más de 20 especies nativas (como el moriche y el aceite), la intervención consolidó un corredor biológico que ya registra una diversidad de flora moderada-alta y el retorno de fauna silvestre como el oso palmero, el venado soche y el chigüiro.

Mani, Casanare, 1 de junio de 2026

Al sur del departamento del Casanare, a una hora de Maní, existe una zona de 104 hectáreas cubierta por esteros y morichales, que durante muchos años permaneció como pastos de ganadería extensiva y posteriormente para producción de hidrocarburos, conformando un ecosistema donde el 70% eran sabanas semi-inundables y algunos bosques de galería.

Bosque, Suelos y Aguas participa en la ejecución del proyecto de reforestación de 104 hectáreas que incluyen áreas de enriquecimiento ambiental por aprovechamiento forestal, ficha técnica de manejo paisajístico y cambio de uso de suelo de nuestro cliente Frontera. En Frontera buscamos fortalecer la interacción ecológica y social a través de la preservación, protección y generación del conocimiento para la conservación de la biodiversidad.

Proyecto Casimena visto desde el aire – Foto: Nelson Centeno

Una implementación que tuvo varios retos. Partimos de las visitas de obra al terreno, donde evidenciamos estos ecosistemas aledaños y, por la compactación del suelo, se identificaron condiciones no favorables para el drenaje. Para empezar, necesitábamos preparar el terreno. El tipo de suelo que encontramos en la zona tenía condiciones limitantes: encontramos urales de más de 80 cm, un nivel freático a los 20 cm y altos grados de compactación.

Se buscan las condiciones que permitan optimizar el suelo. Dentro de ellas se encuentran las acciones de mecanización con la cual se logra una vocación del suelo óptimo para el desarrollo de condiciones ecosistémicas. Esto se logra con un conocimiento del territorio desde las fases tempranas, de tal manera que dentro de la planeación se incluyan las variables técnicas y económicas que den como resultado un proyecto exitoso.

Una intervención de este tamaño requería de varios procesos previos al avance. Con base a la zonificación realizada, se elaboró un diseño paisajístico apoyado en una topografía de precisión con el fin de generar un modelo digital de elevación del terreno que permitiera conocer las zonas de desnivel, las zonas de concentración de agua superficial y encharcamiento y, con ellos, proyectar el manejo hídrico del terreno.

Se trazó la adecuación mecanizada del terreno con maquinaria agrícola y amarilla. Realizamos una red de drenaje con un bulldozer a 90 cm para controlar el anegamiento. Con la rastra se realizó el movimiento superficial de la Tierra y posteriormente con el subsolador de gancho realizamos la fractura del suelo para lograr ese suelo descompactado que le diera aptitud forestal.

Nivel freático alto y preparación del terreno – Foto: Archivo BSA

Otro de los retos que enfrentamos era hacer una correcta selección de especies forestales. Estas debían contribuir a mantener la continuidad de los procesos sucesionales del ecosistema. Para nosotros era esencial lograr un completo entendimiento de las características de este terreno, donde se registraron 31 especies remanentes de la regeneración natural. Se identificaron más de 20 especies nativas elegidas de acuerdo con su gremio ecológico y tolerancia al nivel freático.

Identificamos especies como la Mauritia flexuosa (moriche), considerada una de las especies más importantes de la Orinoquía. Sus raíces son reguladoras hídricas naturales, manteniendo la vida en este ecosistema. También la Copaifera pubiflora (aceite), una especie clave para restaurar bosques: regenera suelos, captura grandes volúmenes de carbono y sostiene fauna dispersora que reactiva la sucesión ecológica.

Diversidad de especies en proyecto – Foto: David Camacho Figueroa

Para la siembra compusimos una enmienda de cal dolomita y gallinaza compostada, junto a la adición de hidrogel hidratado en la siembra de cada árbol, aplicación de micorrizas en el hoyo y pan de tierra, y aplicación de preemergente. Esto nos garantizó una duración de control de más de 6 meses en el área vital del árbol, en los que se mantendrá la zona de plateo libre de arvenses que usualmente generan competencia por espacios y nutrientes.

A través de tres mantenimientos distribuidos a lo largo de un año, se ha realizado aplicación de fertilizantes foliares y edáficos, control foliar y en sitio de plagas y enfermedades, manejo de arvenses continuo, reclutamiento de regeneración natural y, adicionalmente, el control de especies invasoras sobre el ecosistema de restauración.

Le hacemos seguimiento al avance de obra a través de reportes que son recepcionados por nuestro equipo de trabajo, compuesto por profesionales en sistemas de información técnico. Periódicamente, con nuestro profesional en sistemas de información geográfica, podemos evidenciar el crecimiento de la cobertura vegetal. Desde el área se realiza seguimiento mediante instrumentos como los cronogramas de seguimiento de trabajos y bases de datos donde se consolida el avance de la obra, rendimiento y consumo de agroinsumos. Asimismo, elaboramos los reportes semanales presentando el avance al cliente.

La incorporación de nuevas especies amplía la diversidad florística, incrementa la resiliencia ecológica y favorece la recuperación de funciones ecosistémicas como la conectividad, la provisión de hábitats y la estabilización del suelo, reflejando la adicionalidad buscada en los procesos de rehabilitación de áreas degradadas. Ahí podemos encontrar zonas de corredores geológicos y zonas de refugio para fauna silvestre, tales como cuerpos de aguas o zonas de avistamiento; asimismo, caminos en los cuales podamos evidenciar huellas de cordados superiores.

Entre las especies de fauna silvestre encontramos mamíferos como el Myrmecophaga tridactyla (oso palmero), Mazama americana (venado soche) y el Hydrochoerus hydrochaerus (chigüiro). También herpetofauna como el Caiman crocodilus, así como una amplia diversidad de avifauna. Ellos permiten procesos de conservación ecológica y eventualmente dispersión de semillas.

Nos enorgullece poder contar con el respaldo y la confianza de nuestro cliente y de las autoridades ambientales para poder cumplir con el objetivo principal de este proyecto, el cual era realizar la reforestación que incluyera enriquecimiento y, de manera correlacionada, lograr un corredor biológico que permitiera interactuar la diversidad tanto florística como faunística de la zona y lograr así que esta finalmente cumpliera su objetivo ambiental.

Técnicamente se ha evidenciado un crecimiento efectivo de las plantas, las cuales han generado servicios ecosistémicos en la zona, dentro de los cuales se encuentra el desarrollo de hábitat, polinización y enriquecimiento de insectos. De acuerdo con los indicadores de diversidad de Shannon, Simpson y Margalef, la plantación presenta una diversidad moderada a alta. Estamos hablando de que en menos de 1 año el 20% de la plantación presenta alturas superiores a 1 m y el 1% de esta tiene alturas superiores a 2 m.

Todos estos esfuerzos en conjunto han permitido que el proyecto se mantenga en el tiempo, cumpliendo con el PDT y dentro de los costos presupuestados. Con estos resultados exitosos estamos encaminados a la solicitud del cierre ante la autoridad ambiental. Es aquí donde el quehacer de Frontera y Bosques, Suelos y Aguas toma sentido, donde nuestra planeación y ejecución es la base para cumplir con las expectativas y retos que el territorio nos ofrece, porque un futuro bien arraigado lo construimos desde el suelo de la Orinoquía.

Video informe de resultados Proyectos Casimena 2025 – Producción: David Camacho Figueroa